
Cóndores, se les agradece...
Chile se preparaba como nunca para enfrentar unas eliminatorias que a los ojos de muchos no cambiarían la historia. La influencia de la UAR sobre la IRB para que los partidos se jugaran solo de ida, no ayudaba mucho a nuestras selección con miras a lo que podría ser esa histórica y anhelada idea de participar en un mundial de rugby adulto. El sorteo no nos fue favorable; abría que enfrentar a los poderosos pumas en Santiago, un espectáculo que pocos querrían perderse, pero debíamos viajar al infiermo uruguayo a jugarnos el cien por ciento. Los puntos con Los Pumas se daban por descontados. Pero no importaba. Chile había hecho una buena actuación en esa, como llamaron algunos, costosa gira, pero como lo afirmara Sebastían García capitán de Chile, era necesario. los Cóndores lograron entusiasmar hasta a los más incrédulos.
El Prince of Wales Country Club se veía como nunca antes. Claro, esperaba albergar quizás el partido de mayor trascendencia de la historia del rugby nacional, Los Pumas, con Agustín Pichot a la cabeza, venían a brindar este espectáculo llamado rugby.
Chile salió a la cancha ante un estadio lleno. Hizo un papel más que digno, tackleando a los argentinos duramente durante prácticamente 20 minutos. Incluso logró un try. El resultado no reflejó lo hecho en la cancha, pero mal que mal, eran Los Pumas.
Todos salieron alegres y victoriosos ante lo que se podía transformar en algo histórico, doblarle la mano al destino y derrotar a Los Teros en su casa, algo que sólo hemos conseguido en dos ocasiones sobre 19 intentos.
Más confiados que nunca incluso algunos de la dirigiencia de FERUCHI se burlaron de la actuación de Uruguay en enero cuando fueron a enfrentar a los Sringbocks sudafricanos, y fueron masacrados por casi 150 puntos. Pero el mérito de esto es que se atrevieron y fueron.
Así Los Teros llegaban a Buenos Aires, para lo que Los Pumas esperaban fuera un paseo y por supuesto conseguir los tickets a la Copa del Mundo de 2007 y nada más y nada menos que darle inicio a éste en el partido inaugural contra el anfitrión, Francia. La lluvia comenzó a asotar Buenos Aires y Los Teros se dieron cuenta que debían aprovecharlo. Resultado: quedamos todos boquiabiertos con el desempeño de una selección uruguaya que quizás no se dedicó a atacar vía mauls o penetraciones en zona dos, pero que no permitieron que Los Pumas vulneraran con facilidad su in-goal y se dieron el lujo de mantenerlo vírgen por más de 25 minutos. desesperaron a los argentinos, dentro de las posibilidades de Los Teros, con patadas al fondo del campo, dejándolas en el cajón o poniéndolas atrás cerca de sus 22 metros. La efectividad de Menchaca era impresionante. ¿Mera casualidad? No. Practicaban para lo que sería un ataque prolijo contra Los Cóndores. ¿Alguno de nosotros se dio cuenta? Por el acontecer de los hechos pareciera que ni Navesi supuso que esto podría ocurrir.
En fin, el partido entre Pumas y Teros terminaba indudablemente con el triunfo argentino y con una duda que caló ondo en todos los chilenos que practicamos este deporte. La conclusión: Uruguay venía envalentonado sólo había perdido 26-0 y no estaba preparado para sorpresas.
El resto es historia conocida. Los Cóndores quedaron fuera de Francia 2007. Comenzaron las deserciones. Navesi y compañía dejaron sus cargos, acompañados del capitán Sebastián García, que anunció que se dedicará a los terceros tiempos de la UC, y uno de los estandartes del rugby chileno, Nicolás Arancibia, dijo no más. Sin duda pérdidas fuertes dentro del plantel, no sólo en lo rugbístico, sino que también en lo anímico, en lo que llamamos camarín.
Navesi y compañía lograron algo poco usual para un deporte amateur y tan poco conocido por el ambiente nacional: entusiasmaron a muchos que poco habían escuchado sobre rugby, incluso un par de comentaristas de fútbol de una conocida radio nacional viajaron a Montevideo para hacer el empeño de trasmitir y comentar un deporte tan complicado, y me atrevo a decir que fueron los primeros en hacerlo en Chile. La selección vende hoy camisetas en conocidos malls de la capital que se agotaron rápidamente durante las eliminatorias mundialistas. El fenómeno mediático no es irrelevente. Permitirá abrir un espacio entre los deportes más populares para que más gente lo practique y empresarios financien las necesidades de la selección. Y lo más importante y, a pesar de los resultados, el nivel de juego de nuestra selección subió considerablemente.
Es por esto que las críticas a Los Cóndores se tornan pequeñas de decirles que se les agradece.
Chile se preparaba como nunca para enfrentar unas eliminatorias que a los ojos de muchos no cambiarían la historia. La influencia de la UAR sobre la IRB para que los partidos se jugaran solo de ida, no ayudaba mucho a nuestras selección con miras a lo que podría ser esa histórica y anhelada idea de participar en un mundial de rugby adulto. El sorteo no nos fue favorable; abría que enfrentar a los poderosos pumas en Santiago, un espectáculo que pocos querrían perderse, pero debíamos viajar al infiermo uruguayo a jugarnos el cien por ciento. Los puntos con Los Pumas se daban por descontados. Pero no importaba. Chile había hecho una buena actuación en esa, como llamaron algunos, costosa gira, pero como lo afirmara Sebastían García capitán de Chile, era necesario. los Cóndores lograron entusiasmar hasta a los más incrédulos.
El Prince of Wales Country Club se veía como nunca antes. Claro, esperaba albergar quizás el partido de mayor trascendencia de la historia del rugby nacional, Los Pumas, con Agustín Pichot a la cabeza, venían a brindar este espectáculo llamado rugby.
Chile salió a la cancha ante un estadio lleno. Hizo un papel más que digno, tackleando a los argentinos duramente durante prácticamente 20 minutos. Incluso logró un try. El resultado no reflejó lo hecho en la cancha, pero mal que mal, eran Los Pumas.
Todos salieron alegres y victoriosos ante lo que se podía transformar en algo histórico, doblarle la mano al destino y derrotar a Los Teros en su casa, algo que sólo hemos conseguido en dos ocasiones sobre 19 intentos.
Más confiados que nunca incluso algunos de la dirigiencia de FERUCHI se burlaron de la actuación de Uruguay en enero cuando fueron a enfrentar a los Sringbocks sudafricanos, y fueron masacrados por casi 150 puntos. Pero el mérito de esto es que se atrevieron y fueron.
Así Los Teros llegaban a Buenos Aires, para lo que Los Pumas esperaban fuera un paseo y por supuesto conseguir los tickets a la Copa del Mundo de 2007 y nada más y nada menos que darle inicio a éste en el partido inaugural contra el anfitrión, Francia. La lluvia comenzó a asotar Buenos Aires y Los Teros se dieron cuenta que debían aprovecharlo. Resultado: quedamos todos boquiabiertos con el desempeño de una selección uruguaya que quizás no se dedicó a atacar vía mauls o penetraciones en zona dos, pero que no permitieron que Los Pumas vulneraran con facilidad su in-goal y se dieron el lujo de mantenerlo vírgen por más de 25 minutos. desesperaron a los argentinos, dentro de las posibilidades de Los Teros, con patadas al fondo del campo, dejándolas en el cajón o poniéndolas atrás cerca de sus 22 metros. La efectividad de Menchaca era impresionante. ¿Mera casualidad? No. Practicaban para lo que sería un ataque prolijo contra Los Cóndores. ¿Alguno de nosotros se dio cuenta? Por el acontecer de los hechos pareciera que ni Navesi supuso que esto podría ocurrir.
En fin, el partido entre Pumas y Teros terminaba indudablemente con el triunfo argentino y con una duda que caló ondo en todos los chilenos que practicamos este deporte. La conclusión: Uruguay venía envalentonado sólo había perdido 26-0 y no estaba preparado para sorpresas.
El resto es historia conocida. Los Cóndores quedaron fuera de Francia 2007. Comenzaron las deserciones. Navesi y compañía dejaron sus cargos, acompañados del capitán Sebastián García, que anunció que se dedicará a los terceros tiempos de la UC, y uno de los estandartes del rugby chileno, Nicolás Arancibia, dijo no más. Sin duda pérdidas fuertes dentro del plantel, no sólo en lo rugbístico, sino que también en lo anímico, en lo que llamamos camarín.
Navesi y compañía lograron algo poco usual para un deporte amateur y tan poco conocido por el ambiente nacional: entusiasmaron a muchos que poco habían escuchado sobre rugby, incluso un par de comentaristas de fútbol de una conocida radio nacional viajaron a Montevideo para hacer el empeño de trasmitir y comentar un deporte tan complicado, y me atrevo a decir que fueron los primeros en hacerlo en Chile. La selección vende hoy camisetas en conocidos malls de la capital que se agotaron rápidamente durante las eliminatorias mundialistas. El fenómeno mediático no es irrelevente. Permitirá abrir un espacio entre los deportes más populares para que más gente lo practique y empresarios financien las necesidades de la selección. Y lo más importante y, a pesar de los resultados, el nivel de juego de nuestra selección subió considerablemente.
Es por esto que las críticas a Los Cóndores se tornan pequeñas de decirles que se les agradece.






